lunes, 21 de julio de 2014

Esferas del cielo.




Vi tus ojos corretear el cosmos,
Incandescentes esferas del cielo,
Hermosos luceros lunares,
Bolas de fuego sobre tus mejillas,
En vida no he visto tal gloria,
Solo en tus ojos de valkiria.

Hermosa tu piel cantante de las sombras,
Serena,  melódica, coqueta, tu alma de loba,
Cuando la luz de la luna peina tu espalda desnuda,
Se escuchan aullidos desde el fondo de mi alma,
Suspiros perdidos en el viento que viaja a tu alcoba,
Caliente brisa que llega en roció a tu flor,
Mis temples de amarte detonados por tus espacios,
Derraman sudor por doquier, ¡Ay amor!
De mi vida tus perfumes son mi perdición.

Piel morena de aroma canela,
Bálsamo de sanación del alma,
Cubre mi cuerpo con tus hedores,
Baña mi piel con tus besos de miel,
Legendaria virgen del mundo,
Te he mirado en mi alma,
Como espejo de la realidad,
Me has vestido de tus colores,
Lozana tu figura y tu alma,
Pura y enredada sobre huesos,
Espíritu salvaje lleno de bondad,
Tus rayos de luz acarician mi hogar,
Donde quisiera pudieras estar,
Junto a mi pecho y mi corazón tocar,
Con música alegre del mundo bailar,
En mis tierras lejanas, donde se esconde el sol.

En tus brazos quisiera despertar,
Lleno de fuerza una vez más,
Para iniciar la jornada cotidiana,
Porqué, el mundo me enferma,
Poco a poco me mata,
No sé qué hacer si me faltas,
Pues tu corazón hace latir al mío,
Le das vida en cada beso, en cada suspiro,
¡Esta alma mía, es tan tuya como mi vida!
¡Estas mis letras, mis canciones y mi corazón!
Son ¡solo tuyos mi amor!
Nunca nadie, ni una palabra,
Podrá ser semejante a tu hermosa alma,
Pues única y pulcra te miro,
Como diosa de la vida,
De la muerte,
De mi todo,
De la nada.


Siempre tuyo Luis Enrique Méndez Rosas.











Tus ojos.



Tus ojos.

Hermosos astros que adornan tu celestial rostro,
Han de ser aquellos los tuyos y míos ojos,
Los que desde aquella ceja semipoblada me llaman,
Para enamorarlos con mis fuerzas que tumban,
El tiempo sobre silogismos preposicionales,
En confines astrales, infinitos espacios lunares,
Donde reflejas el universo, tan enorme y sereno,
Como aquel maravilloso templo donde los guardas,
Mística princesa divina, a tus ojos hoy canto con alegría,
Con todas mis fuerzas y amor, pues los quiero a mi lado,
Contentos, brillantes, celestiales, cautivantes de mi alma,
Turbios mares se estrellan contra ellos, es solo viento,
Es solo una ventisca que te ha hecho llorar, es mi ofrenda,
Para que usted algún día me pueda besar…


Méndez Rosas Luis Enrique. 

Los cisnes negros- Fragmento.






Los cisnes negros.

Ha caído la lluvia que viene de lejos,
Entre las nubes se miran relámpagos,
En el lago de la conciencia navegan tus sueños,
Cisne hermoso, brillante de cuerpo y ojos negros,
He buscado tu esencia en el viento,
Fragancia hechicera del cielo,
Me has cautivado tanto desde mi sueño,
Que no se si estoy vivo o despierto,
Reflejos del sol sobre tus alas enroscan las nubes,
Crisálidas toscas mis ideas del amor,
En tiempos mortales donde no somos dioses,
En tiempo sin fe, sin emoción y color,
El cielo seduce tu vuelo y yo magnificente
Sueño alcanzar tus alas, siendo veloz y fuerte,
He mirado miles de lagos, buscando tu rostro,
Entre los cisnes husmeando mi hermoso tesoro,
Preciado por todos los hombres del mundo,
Dueña de mi corazón invaluable, limpio y puro,
Somos la canción que olvidaron los hombres,
Amor y esperanza juntos, lúgubres penas del sol,
Quien calienta tus alas y te hace perfecta,
Entre sus rayos te acaricia y desviste, te abraza y seduce,
Y lleno de tal esplendor el cielo, me hace querer volar de nuevo,
Tras los fuertes vientos que atropellan las nubes,
Entre los rayos de sol que besan tus alones,
Cisne negro hermoso de mi corazón reflejo,
He mirado el lago esperando ver tu vuelo,
Y que pases por este hombre que te ha visto en sueños,
Esperando me encuentro para ser contigo reflejo,

Sobre aquel lago donde descansan los sueños. 


Luis Enrique Méndez Rosas 

Cerca de mí.



Mi corazón late rápido cuando caminas cerca de mí
Y siento como mi cuerpo se colapsa, llenando de color mis emociones,
Entre las calles, deseo nunca termine el recorrido,
Pues paseando contigo soy único y especial,
Agrio el sabor del vino, suave cresta de sabores,
Colmado el ambiente por tus olores,
Flor del campo, alcatraz de mi corazón.
Suaves tus manos, mágica y aguerrida esencia,
Cantares del mundo a tu silueta,
Cantares del todo a tu existencia,
Diosa de mi vida, magnifico ser.
Te quiero desde que te vi por primera vez.

Méndez Rosas Luis Enrique. 


Mi cielo.




Mi cielo.

Desde mi cueva puedo mirar el cielo,
La luz que entra por las ventanas es algo bello,
Usted sonríe como aquella luz brillante,
Alucinante y despampanante su porte,
Hermosa mujer color de barro.

Sus ojos hermosos suspiros de mi corazón,
Han configurado el alma de este individuo inmaculado,
Me ha transportado desde mil paraísos a sus tierras,
Donde aparte de ser distantes son bellas,
Me ha cambiado el color del cielo, de negro a verde,
Soy el alma que le pide un poquito de su amor,
Del que usted lleva en su hermoso corazón…

Soy el alma de un hombre común,
Más de usted diosa mística me enamoré,
Sin pedirlo ni planearlo la miré,
Y perdido por usted quedé…

Bajo este hermoso cielo que se pinta de verde,
Bajo la esperanza de que un día me quiera,
De que un día acepte salir conmigo, en este cielo,
Hermoso y divino como su rostro, celestial morena,

En este cielo quiero cantarle a usted,
Colores y sabores probar en mis suspiros,
Por el tiempo que goce de vida, haré feliz su dicha,
Haré de usted una mujer brillante, digna de admiración,
Formaré de su luz un mundo…
Inventaré de su mundo mi cielo.
  


Luis Enrique Méndez Rosas 

Tristeza de mis ojos.




La tristeza que mis ojos alcanzan esta mañana se desliza sobre las teclas e intentan crear ilusiones necias de la realidad, en verdad no alcanzo a comprender lo que sucede, pues nunca me había sentido así de extrañado en la vida, parece que la soledad me ha dejado y me abrazo la locura, por todo el cuarto se escuchan ruidos y miro hombres pasando de un lugar a otro y se han declinado los muebles y se pudren las almas de los agraciados, la mujer que cuida el lugar es presa de los cerdos, han tenido una fiesta nocturna en testimonio de la gracia de las lunas de sangre, en donde se ha llorado por los sucesos que acaecen a los mortales, la ruina del pecado del hombre intentando salvar su ser mediante la espiritualidad, cosa que no existe más que en su creación conceptual, la muerte, el tiempo, todo lo han creado, arruinaron el paraíso en construcciones impotentes para demostrar su grandeza, y decir al mundo que son dioses encarnados, la enemistad es un factor cordial al paso del siglo, de pronto miro a los hombres unir sus vidas para el degenere de la especie, los valores morales que en algún tiempo intentaron normar el camino del espécimen, han sido borrados por la multiculturalidad que desquicia a todos. 


Méndez Rosas Luis Enrique. 

Los Cisnes Negros Fragmento.




Se han viciado los hombres en el esoterismo, creyentes de cosas absurdas y vanas, el color de ellos teñido en los últimos milenios de rojo como el color de su plasma, han sabido conservar una autonomía que los caracteriza de otros mundos y es su autonomía del mal, el hombre expuesto a las condiciones extremas del cosmos, pierde conciencia y actúa como lo que es; un salvaje animal.

Luis Enrique Méndez Rosas- Los Cisnes Negros. 


Los cisnes Negros Fragmento.




He sangrado sales del mar sobre pétalos de rosas, el color de los alcatraces blancos se ha convertido en negro ocre, del qué se interna sobre la manía del alcabor y el loco, serpiente milenaria, dragón de fuego tu regazo, enigma de mis antepasados, noche mágica del alabado, has traído magia y tristezas para sacudir la fe de este hombre que se ha transformado con el paso del tiempo en muchas bestias, quienes arruinadas y maltratadas han envestido al mundo, y lo han mutilado versando, profesando sobre sus intelectos denigrantes, deplorables los hombres y su acto de gracia, lastimosa su inteligencia y las cosas innatas, no han sabido valorar el nacimiento, la creación, se han convertido en especies burdas, tendientes a la concepción de la muerte, a la única forma de escapar, de olvidar quienes son, aunque con el alboroto de los siglos ellos dejaron de ser dioses, ahora dejan de ser pensantes, son solo hombres.



Ludwing Haimenrich Mender Rosso Los Cisnes Negros.

Los Cisnes Negros fragmento.



Heme aquí dios, santificado ha sido el hombre y mi ser se descompone entre extractos de viejas   pasiones, las inmundicias del mundo viajando en senderos extraños, cómplices del pecado, he tenido que llorar por encontrar el camino, aquel que no contenga mal, el que se ha creado para llegar al paraíso, no hemos sido muy allegados, pero es tiempo de que te pueda decir; que me siento impotente ante tu poder inmenso, pero este amor repentino que siento no es normal ni tuyo, es mío.


Ludwing Haimenrich Mender Rosso Los Cisnes Negros.

He soñado con usted.



He soñado con usted, puedo decir que ha sido el mejor de los sueños del año, miraba su hermoso rostro mientras agarraba sus manos, ferviente esclavo de su amor escuchaba su melódico canto, ¡Sirena mística! de los mares de mi corazón he con usted soñado...

Atravesar el cosmos  con sus labios, hermosos cometas fugaces puedo mirar cruzar por sus ojos galopantes, lejanos, dignos de Dios, delirio de mi gusto y garbo...

Hoy con su recuerdo viajo de mi sueño insano, le amo tan feroz como el lobo, tan fuerte como el león y tan simple como el chango...

Chimpleto mi corazón por vos y vos conmigo viajando, lejos del mundo encontrándonos como dos locos enamorados.


Ludwing Haimenrich Mender Rosso - Águila Bruna Sureña 2014- Los Cisnes Negros.

Gracias a la vida.




Gracias a la vida que me ha dejado conocerte,
Hoy estoy agradecido con todas las cosas,
He mirado lo divino del alma, no necesito nada,
No busco ni encuentro, solo vivo el momento,
Te he dicho que vengo de lejos, donde nace el viento,
Donde nos cobija el polvo estelar, en donde surge la vida,
Donde necesitamos estar sin ser y siendo para amar,
Romper las barreras sociales y mentales,
La única forma la divina trinidad, espíritu alma y cuerpo,

La iluminación no viene con los rayos del sol, viene contigo…

Luis Enrique Méndez Rosas. 

El amor de tripas, corazón (Fragmento)




El amor de tripas, corazón (Fragmento)
Luis Enrique Méndez Rosas.
Para Yolanda  

¡Qué Color tan bello usted  guarda en sus ojos!
Del color de los sueños del mundo,
Marrones creadores de suspiros,
De mi corazón impúdico lirico.

Alcatraces de conciencia sus pensamientos,
Sembrados en tiempos de odio,
Cosechados en las tempestades,
Resistentes deidades de perfumes.

Aroma que canta en el céfiro,
Delicia de mi sueño etéreo,
Donde la verdad de su sonrisa nace,
En frases de este hombre turbiante.

Amor del mundo y verdad del mismo,
Le he tocado a su puerta inmensa,
Intentando entrar a su vida,
Esplendida flor de mi ideología cautiva.

Acaricio mis manos recordando las tuyas,
Siento y palmo el costado inferior del cielo,
Manos mágicas creadoras de mi desvelo,
Suaves y hermosas, violentas de ternuras.

Hoy recuerdo sus ojos y su sonrisa,
Porque despertaron una bestia que dormía,
Dentro de mi alma yacía tranquila,
Hasta que usted sonrió para despertarla.
Violeta de mis sueños alucinación,
De mi realidad el ensueño de mi corazón,
Caricia de fragancias sutiles,
Enigma de mis pasiones…

Escribo parte del amor de mi entraña,
Esperando arrancarle suspiros,
Porque de hacerlo así le buscare con el viento.

Las noches se han vuelto largas,
Pues su ausencia mi amada, es grande,
A veces me siento loco y distante,
Intentando atrapar silencios en sombras.

Porque su amor es tan grande,
Porque el mío le ha entregado mi ser,
Creciendo a la par en dolores,
Hemos sabido entender…

Entender que somos ajenos del tiempo,
Del pensamiento, del misterio,
De la noche que nos cobija,
De los días que nos transitan,
De la existencia, del todo y nada,
Ajenos de la misma conciencia,
Hasta extirpar del cuerpo las demencias,
Hasta ser nosotros mismos, los amantes,
Los amores, los constructores de nuestro ser.

Le amo como la conciencia me permite hacerlo, le extraño desde mis tripas porque recuerde amor mío que de tripas corazón y eso quiere decir que debo aguantar y apoyar porque le quiero y aguantare sus ausencias, el hambre, la pasión , porque le espero mi hermosa mujer de mi vida razón. de mis sueños el mejor.


Siempre tuyo Luis Enrique Méndez Rosas. 

Esta Jornada



Esta Jornada.

Luis Enrique Mendez Rosas – Águila Bruna Sureña 2014- Los Cisnes Negros.

Malditas las horas que hacen eterna la noche,
Tu ausencia me tumba en un mar de llanto,
La desesperación de saber lo que concurre en tu vida me mata,
Consume el fuego del día tu recuerdo en mi canto,
Palabras imberbes genuinas del alma, castigan mi vida,
No puedo cerrar pestaña sabiendo que sufre tu ser,
Quisiera tenerte y abrazarte desde los pies,
Hemos tenido una jornada larga, sumisa, extraña,
Los demonios que observan nuestra danza de amor,
Intentan llenarnos de terror y miedos.

Pero tu sonrisa esmerilada etérea y mensajera, 
Traerá nueva luz a la mañana, cuando tus dientes se muestren,
Cuando me enseñes tu alma, eres impía, pulcra y soberana,
Una conciencia de oro, de nombre Yolanda,
Las carnes que visten tu ser, nutren al mundo de amor,
Piel ceniza cóncava, cariñosa, del cielo plegaria,
De mis sueños la noche y la mañana, de mis dedos enamorada,
Cansino sereno del paso del viento, el tiempo nos esconde en la nada,
Somos oscuras formas que bailan tras la fogata, de un sábado lucido en la montaña,

¡Bailen sombras! Muévanse entre las llamas,
Calcinen nuestras formas y háganlas fuerte hierro,
Que corte las malas lenguas de nuestras espaldas,
Limpien el mundo con bieldo, feroz el cielo, atroz sin miedo.

¡Bailen sombras! Muévanse entre las llamas,
Calcinen nuestras formas y moldeen nuestras almas,
Encuéntrenos,entre las cenizas, de lo que la hoguera fundió esta jornada.

Tuyo por siempre Luis Enrique Mendez Rosas.




El mar y los ojos.

El mar y los ojos.
Si tus hermosos ojos húmedos fueran el mar,
Los míos serian el arrecife donde revienten las olas,
Una y otra vez chocando los dos y desatando penas,
Alegrías sinceras, exaltadas y duraderas,
El mundo se creó a partir de nuestro encuentro,
Tus risas y miradas me atraparon, turbio, violento, necio,
El silencio se reventó de golpe y tuve palabras para entregarte,
Tuve la dicha de cortejarte y entre todo eso amarte,
Desde el primer encuentro te he tenido en cielos,
Azules claros llenos de misterios, verde el horizonte donde creces,
Hermosa flor de del campo, me deleita  olerte,
Perfume suave, fragancia del día, oriunda del reino del amor,
Mujer segura de tez campechana, dueña y soberana de mí ser.
En tus divinas manos entrego mis sueños sombríos y llanos,
Deje de buscar porque al ver tus ojos hallé las respuestas del mundo…
Entonces rendí mi ser a dios, quien me dio paraísos en tu cuerpo,
Una boca para besar, una piel para acariciar, un corazón para amar,
Un alma para rezar, una esperanza para la vida, un sueño sin malversar,
Inocencia para resguardar, emociones para intensificar,
Tu corazón me pertenece en pensamiento, porque pienso en él,
Si en el no pensará no serviría de nada tu hipnótica mirada,
Simplemente yo sería la nada en tu magnifico todo, porque no existiría,
Nunca te habría perseguido, ni hubiera sido  tan orgulloso loco,
Doy gracias al bendito y a esta alma cazadora de lobo,
Porque de ellos me he valido para tomar tu corazón poco a poco,
Con alas que me han prestado y astucia que me han otorgado,
Solitario y efímero mi sentir por el mundo, tan distante y tan compartido,
Solo tú puedes tener imagen sin razón o conciencia, porque así lo han designado,
Me has descifrado entre letras y besos, entra sonrisas y llantos,
Juntos hemos sido uno, el único modo, el único canto,
Música armoniosa del mundo, tu voz y la mía cantando,
Tras la figura de la alborada, el corazón entregamos,
Entre roces de nuestras formas nos ha devorado la oscuridad,
Y hemos renacido con los primeros rayos del sol,
El cual nos ilumina después de vivir en penumbras,
Como salvajes amantes, nos hemos destrozado,
Entre delicias y pecados, en la mañana el amor nos ha salvado,
Porque fuimos hechos para ello, para amarnos,
Entregarnos en piel y cubrirnos de los tormentos del mundo,
Con cálidos abrazos, Si tus hermosos ojos húmedos fueran el mar,
En ellos ahogaría diario la razón, para convertirme en un loco enamorado.

Siempre tuyo. Luis Enrique Méndez Rosas.
Te amo Yolanda desde siempre y para siempre te entrego el alma.




Confesión

Confesión.

Te confieso amada, que te extraño, esta mañana
Cuando la luz del sol no entra por mi ventana,
Solo el frío y los fuertes vientos y una imagen grisácea,
Una imagen parda de la realidad atrapada en la nada.

No existe ya el mundo y me congelo de frío,
Pues mi mundo ha muerto con tu ausencia,
Y el frío me cala sin la cobija de tu piel,
Te extraño mi hermosa morena amada.

Te confieso que en ti pienso, te confieso que soy nada,
Sin ti perdido estoy, en la soledad que siempre me atrapa,
No quiero estar solo, pero tampoco busco nada,
Quiero estar contigo esa es mi única ilusión cada mañana.

Un jardín poético tus labios, abundantes de tierra fértil,
El corazón que remoza mis raíces sobre tus campos, yace seco,
Le has dejado sin decir nada, solo una extraña y loca llamada,
Cosas de una amarga realidad de la vida una mañana.

Siento tan pesados mis ojos y tan llenos de llanto,
Que cuando miro parejas en la calle tu recuerdo me hace llorar,
Porque no es lo mismo amarte en esencia, que amarte en holograma,
Y es que solo hologramas de tu ser me has dejado desde ayer por la mañana.

No tengo la culpa de lo que pasa en el mundo, ni de lo que ocurre en tu alma,
Solo contemplo tu ser y lo veo brillar tan pulcro y sincero, pero quizá…
El tiempo ha marcado su sentencia, me has dejado en cadena perpetua,
Enamorado de ti estoy, como lo prometiste al inicio de la relación,
Y yo no pedí nada ni espero nada, sólo es mi amor enfermo marrón,
Simplemente hay una forma de terminar con todo esto y es la muerte,
Mi cuerpo se siente cansado y estoy harto de lo mismo siempre,
Es monótono el ambiente en esta realidad cuando uno está solo,
Yo no quiero vivir esta soledad después de conocer tu presencia cosita de dios.

No estoy vacío ni puedo estarlo, pero si solo y es lo que me mata,
La soledad me invade y trastorna, no puedo aliviar mi locura,
Conocí una medicina llamada Yolanda, pero últimamente esta escasa,
Tengo tanto miedo de regresar a esa soledad macabra que me atrapa,
Que prefiero me mate la vida sino la paso contigo amada.


Te amo hermosa mujer del viento, caricia de hojas en vuelo,
Cúspide de mis mejores momentos,
Te quiero, para estar conmigo, para ser uno con dios,
Para ser el amor y hacer el amor.




Siempre tuyo Luis Enrique Méndez Rosas. 

Anima

Anima de mis pasiones, alma escurrida del tiempo
He soñado toda la noche con su cuerpo,
Gemidos insanos escucho desde lejos,
Se han vuelto borrosos con sus jadeos mis anteojos.

Explota mi cabeza en la noche,
Soy delirio de sus cabellos,
Hermoso corcel negro,
Galopando mis prados...

La sonrisa que marca mi fin,
Contiene nombre bello,
Hermoso tranquilo, Yolanda,
Mi gran amor, mi única amada.

Tristes los hombres que le han cortejado,
Porque de ellos usted ha hecho un rechazo,
Afortunado mi ser por conocerla,
Por pasar las noches con vos en vela…

A veces seguro que marcha el tiempo,
Pero estando con usted el deseo crece,
Deteniendo por instantes el viento,
Imaginarios momentos con usted en el cielo,
Me hacen creer que dios es quien nos mece.

Como espíritu inseguro, despierto a diario,
Con la intensión de buscarle siempre,
Porque dentro de mi ser su llama crece,
Arde incansable y creciente…

Mi amor por usted no es segundero,
Ni de minutos u horas o años,
Es centenario, milenario, galáctico,
Desde mi corazón tétrico abrasivo…

Entre tus sueños dorados, mi bronce lustrado,
Ilustre tu ser, llevado de un lado a otro por albores,
Hada del viento, maestra de las fragancias y flores,
Rituales en tus terrenos de amores…

Danzante mi corazón por ti,
Tambores del viento que rompen el silencio,
Frecuencias sutiles que tornan tus formas,
Cambiantes los rayos de tu irradiación…

Lagrimas que florecen de alegrías y tristezas,
Entre mis brazos quiero rescatar del mundo,
Porque no soporto que le hiera la vileza,
De los hombres incompetentes del universo.

Sostenido mi corazón y mi demencia,
Colgados de sus orejas babeadas,
Ha llegado la oscuridad para abrazarnos,
Para perderme en la noche en tus brazos.

De tus recuerdos me lleno esta tarde,
Entre el estudio y la luz serena,
Con canciones de soda estéreo
Y este amor con música ligera…

Un amor que nace con sus ojos,
Y que muere en sus caderas,
Hermosa mujer sonriente,
De mis letras canción sin penas…

De un amor estéreo,
De mi amor y soda estéreo.

Siempre tuyo Luis Enrique Méndez Rosas.












Agradezco a la vida.



Agradezco a la vida.
Le agradezco a la vida permitir encontrar tus ojos,
Hermosa bruja del poniente de la ciudad,
Agradezco a sus ojos mirar los míos sin vanidad,
Y aquellos suspiros temibles que a tantos vuelven locos.

Agradezco a la vida por encontrar su sonrisa,
Por enamorarme de la persona más linda,
Peligrosa y sumisa su alma y caricia,
Le doy gracias a usted hoy en día hermosa dama.

Agradezco a las nubes que cubren su cuerpo con sombra,
En medio de este calor de asador,

Y mi mundo se construyó de sus sonrisas y esos hermosos ojos,
Ojitos brujos que matan mi razón, pero que despiertan mi fe,

Porque comienzo a creer en dios y usted, porque es amor lo mío. 

Luis Enrique Méndez Rosas.

Acúseme Muerte.



Para: Yolanda De: Luis Enrique Mendez Rosas.


Acúseme muerte.

La he mirado terca,
Necia y pensante,
Hilarante enferma,
Sumisa, perfecta,
Detrás de tus ojos de fiera,
Ha sonreído dos veces apoderada,
De mis desquiciantes notas y letras,
Composiciones de Do y La, en mi cabeza.

Adorable mujer,  de mi ser la perfección,
De mi delirio insano y necio la mayor perdición,
Coqueta y convulsionante, belleza prieta linda,
A mi corazón magullado, conquistaste y reinaste,
En tiempos donde el olvido me había perdido,
Entre sangre de amores y lúgubres flores,
Pútridas y mal olientes carnes, festejantes, invalidas,
Con la noche y el tiempo cambiaste la forma nocturna,
De día la cosecha levantaste y de la noche tu amor sembraste,
Caminos necios, implacables del mundo, han hecho concierto,
El latir de mi corazón se ha convertido en serenata continua,
Percusiones únicas, pulcras del alma, danzan la rumba del alba,
Tras la figura que regocijan mis dedos, en pleno cortejo del alma,
Dos y tres deseos, el genio del  cártamo entinta mi ser flamante,
Colores nítidos alucinantes del roce y el canto continuo entre tus brazos,
Ha llovido pereza en tus cielos, de hombres que nunca movieron las manos,
Ingenuos de tus secretos ocultos a la vista del mortal inculto,


Esperando ser encontrados por estas pequeñas y frágiles manos,
Las que con ansia plena han explorado tus piernas,
Correteado tus ojos tras las praderas que delinean tus mejillas,
Y el hermoso lago que simula tu boca en donde mi sed sosiego,
Nos inventamos en las sombras, regenerando deseos,
Sostenidos de nuestros cuerpos juramos no dejarnos,
Ni lastimarnos en un futuro incierto,
Pacientes de la vida y gozantes de pecados,
Conocimos al dios del mundo, el que nos llama al amor,
El que nos quitó la bestial forma humana y nos reinó,
Otorgándonos la gracia plena y el resplandor del sol.
He conocido las penumbras pensando en tus pasos,
Los he vigilado inconsciente en mi cuarto,
Nunca nos hablamos de pecado, solo nos entregamos,
A lo que se destila del tequila y la crema,
A lo que encierra la piel en tragedia,

A nuestro amor en la dicha plena.

Luis Enrique Méndez Rosas