La tristeza que mis ojos alcanzan
esta mañana se desliza sobre las teclas e intentan crear ilusiones necias de la
realidad, en verdad no alcanzo a comprender lo que sucede, pues nunca me había
sentido así de extrañado en la vida, parece que la soledad me ha dejado y me
abrazo la locura, por todo el cuarto se escuchan ruidos y miro hombres pasando
de un lugar a otro y se han declinado los muebles y se pudren las almas de los
agraciados, la mujer que cuida el lugar es presa de los cerdos, han tenido una
fiesta nocturna en testimonio de la gracia de las lunas de sangre, en donde se
ha llorado por los sucesos que acaecen a los mortales, la ruina del pecado del
hombre intentando salvar su ser mediante la espiritualidad, cosa que no existe
más que en su creación conceptual, la muerte, el tiempo, todo lo han creado,
arruinaron el paraíso en construcciones impotentes para demostrar su grandeza, y
decir al mundo que son dioses encarnados, la enemistad es un factor cordial al
paso del siglo, de pronto miro a los hombres unir sus vidas para el degenere de
la especie, los valores morales que en algún tiempo intentaron normar el camino
del espécimen, han sido borrados por la multiculturalidad que desquicia a
todos.
Méndez Rosas Luis Enrique.
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