Los cisnes negros.
Ha caído la lluvia que viene de
lejos,
Entre las nubes se miran relámpagos,
En el lago de la conciencia
navegan tus sueños,
Cisne hermoso, brillante de
cuerpo y ojos negros,
He buscado tu esencia en el
viento,
Fragancia hechicera del cielo,
Me has cautivado tanto desde mi
sueño,
Que no se si estoy vivo o
despierto,
Reflejos del sol sobre tus alas
enroscan las nubes,
Crisálidas toscas mis ideas del
amor,
En tiempos mortales donde no
somos dioses,
En tiempo sin fe, sin emoción y
color,
El cielo seduce tu vuelo y yo magnificente
Sueño alcanzar tus alas, siendo
veloz y fuerte,
He mirado miles de lagos,
buscando tu rostro,
Entre los cisnes husmeando mi
hermoso tesoro,
Preciado por todos los hombres
del mundo,
Dueña de mi corazón invaluable,
limpio y puro,
Somos la canción que olvidaron
los hombres,
Amor y esperanza juntos, lúgubres
penas del sol,
Quien calienta tus alas y te hace
perfecta,
Entre sus rayos te acaricia y
desviste, te abraza y seduce,
Y lleno de tal esplendor el
cielo, me hace querer volar de nuevo,
Tras los fuertes vientos que
atropellan las nubes,
Entre los rayos de sol que besan
tus alones,
Cisne negro hermoso de mi corazón
reflejo,
He mirado el lago esperando ver
tu vuelo,
Y que pases por este hombre que
te ha visto en sueños,
Esperando me encuentro para ser
contigo reflejo,
Sobre aquel lago donde descansan
los sueños.
Luis Enrique Méndez Rosas

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