Carlos y el mal
Por: Luís Enrique Méndez Rosas-Águila Bruna Sureña 2008-
El lobo Gris
El sueño se desprende de mi inmaculado cuerpo , poco a poco , segundo a segundo siento como es que mi mente comienza a deformarse , creo que no hay camino atrás para esto, solo me queda el seguir contándoles mi relato hasta que queden convencidos de la verdad, mi verdad, aunque no espero salir vivo de esto, pero a quien le importa , si la muerte ya no existe para mi, ahora solo conozco el misterio y me refugio en cuentos de mi vida, de lo que fue de lo que ya es y de lo que tal vez sea , por todo lo que me reste de personalidad antes de que la pierda y comience a creer que mi camino no existe que estas criaturas peludas somos el día de hoy y jamás avanzo el tiempo y que realmente nada de lo que me decían existe que tras este disfraz de animal esta la única verdad, que soy un lobo gris solitario.
Historia del hombre desaparecido.
Un buen día Carlos Miranda, se dispuso a realizar sus mayores proyectos y ambiciones, cansado de haber trabajado desde su infancia hasta sus 40 años , llego al limite en donde cualquier humano se pregunta el sentido de su vida, el destino con el que terminaría su existencia y si realmente alguien lo recordaría después de muerto, así que puso a analizar su situación , mientras su jefe le gritaba el por que no se encontraba en la maquila realizando su trabajo , Carlos sintió por un instante que esa no era realmente su vida ni sus ambiciones, como una ráfaga de pensamientos y dediciones , llevo a la tarea de escupirle en la cara a su jefe y retirarse , mientras su jefe quedaba con la saliva de Carlos en la frente y con un coraje único, a gritos le decía a Carlos te vas a arrepentir Carlitos una y otra vez se lo repetía mientras Carlos abandonaba atrás todo lo que había sido desde que tenia conciencia .
Con rumbo a su casa Carlos aun no entendía por que había actuado así, bueno se sentía bien consigo mismo pero aun tenia una espina que se preguntaba de donde salieron agallas para poder escupirle a su jefe, se imagino de nuevo la escena, el pensando en que haría de su vida, mientras su jefe se aproximaba a el con regaños y el en un instante lo escupía y se retiraba de su centro de trabajo sin mirar atrás.
Aun no se como le hice para poder escupirle a mi jefe Mario en la cara, realmente no se de donde me salieron las agallas pero por lo ocurrido me siento de maravilla, creo que efectivamente me siento libre y quiero seguir así, durante mucho tiempo había trabajado ahí desde que mi padre me había llamado aquella mañana cuando me encontraba jugando con mis hermanos y primos, recuerdo aun sus palabras con demasiado coraje, recuerdo que mientras Pablo me aventaba el balón papá gritaba ; “Carlos déjate de pendejadas de juegos ya eres todo un hombre y tienes que ayudarme con el gasto de la casa”, mientras el balón en el aire rodaba lento y se detenía mi infancia y dejaba atrás mi diversión y mi alegría, de recordarlo se me salen una vez mas las lagrimas como en aquella mañana que por la fuerza papá a trabajar me llevaba y los chicos del barrio con quienes jugaba con caras tristes quedaban, a la corta edad de siete años ya trabajaba, no tuve tiempo ni oportunidad como mis hermanos para poder desempeñarme en la escuela o en los juegos, aun recuerdo cuan cansado de trabajar los primeros días llegaba mientras mis tres hermanitos José, Jesús y Julián para poder jugar con ellos me esperaban y yo los corría con mala cara y gritos , lárguense de aquí chamacos idiotas ya soy un hombre y no puedo jugar con ustedes.
Pobre de mi jamás fui niño y lo peor fue cuando llegaron mis necesidades carnales fue de lo mas traumático para mi, papá y sus amigos habían decidido que ya era la hora de que yo tuviera una mujer así que me llevaron aun lejano burdel en donde la chica que me había tocado no era mas que un hombre disfrazado quien se aprovecho de mi hasta que se harto , recuerdo que al día siguiente me dolía todo mi cuerpo y mi maltratado trasero y aun así me llevaron a trabajar , y pues jamás podría decirle a papá lo que me había ocurrido si no me hubiera matado a golpes por haber tenido algo que ver con un marica, pobre de mi en aquel entonces, desde ahí creo que jamás mire a las personas como tales y comencé a verlos con caras de animales a todos y me cuidaba de aquellos quienes tenían rasgos de lobo, o de zorro ya que eran los mas astutos y quienes se dedicaban a pillar a todos.
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